Al fin, se habían acabado los madrugones, comenzaban tres meses de días largos y cálidos, menos de un mes para el campamento y muchos días, para disfrutar de la piscina y de la compañía de Stella.

 

Cada día compartido con Stella y David, lo había vivido Peter con gran intensidad, parecía que el día tenía menos horas, el tiempo parecía ir más rápido, necesitaba  conocer todo sobre ella. Cosas que a simple vista, parecían poco importantes, pero, que para Peter, eran muy significativas, su color preferido, su signo, su fecha de nacimiento, el instituto al que iría, su plato preferido, todo cuanto Stella le pudiese contar sobre ella, le valía a Peter para conocerla un poco mejor.

 

Por ahora, ya sabía que le gustaba el color azul, que era piscis, nacida en el mes de marzo, que el próximo año el destino les juntaría en el mismo instituto, que la encantaba la pasta y el chocolate blanco. Prefería las hormigas negras a las rojas, y las moras rojas a las negras. Estas tonterías, a las que antes no hubiera prestado la mínima atención, las guardaba en su mente, por si alguna vez compraba moras mientras jugaba a guerras de hormigas, no fuera a equivocarse y …Al imaginarse la escena, soltó una sonora carcajada, menos mal que lo imaginó cuando ya estaba en casa, sólo en su habitación. De lo contrario cómo explicar que había imaginado un ejército de moras negras patudas avanzando mientras Stella se llevaba a la boca un puñadito de hormigas rojas. Puaj.

 

También, había notado y esto le hacía mucha gracia, que si se acercaba a ella mirándola,  se sonrojaba. Que, aunque discutía en ocasiones con su hermano, le quería mucho, por su modo de hablar de él. Que era una persona muy responsable, dado que tenía ya sus propias llaves de casa y junto con su hermano David, esperaban a sus padres hasta que llegaban del trabajo. Que de vez en cuando se hacía una coleta en el pelo con una goma naranja que llevaba en la muñeca. Que esa coleta le encantaba y que al quitar la goma de su muñeca, ésta dejaba una marca que le duraba al menos media hora.

 

Para Peter era tan dulce aquella niña. Tanto como para dormirse todas las noches recordando algún momento del día con ella, con la esperanza de que apareciera en algunos de sus sueños.

Así fueron pasando los primeros días de las vacaciones de verano. Por su parte, David había conectado perfectamente con Peter, con el que hablaba de cualquier cosa, ya como si se conocieran desde siempre. Definitivamente, entre los tres hacían un buen grupo.

 

Llevaba unos días rondándole a Peter el preguntar algo a Stella y esa mañana al bajar a la piscina, finalmente se armó de valor.

 

10 comentarios en “Peter Samensil 3. Previo al campamento.

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