VIERNES CREATIVO

Me detenía cada día en la biblioteca a mirarle, puede que las coincidencias hicieran que su situación, quedara equidistante conmigo para que no pasase desapercibido.

 

Mis ojos se levantaban cautos de los libros, observando aquella melancolía delatada.

 

El inclinaba su barbilla hacia el pupitre sumergido en la lectura, puede que no, y tan solo necesitara aquel regazo de silencio y calma.

 

Volví ensimismada a mirarle y el salitre de aquel océano se empezó a deslizar por su rostro. Para mí era un paraíso que sacaba ese inmenso mar de dentro, quería adentrarme en aquel paisaje para descubrir, desnudar mi alma y sumergirme en sus aguas de melancolía, susurrarle al oído como viento una calma y sacar un sol, que le apartase de aquella fría soledad diaria.

Descubrir aquella isla, metida en un varonil hombre, pero… respeté aquel silencio mientras que le vi marchar.

 

Por no haberme acercado… jamás supe que escondía aquel hermoso paraíso.

 

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7 comentarios en “Lágrimas de salitre

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