Desierto de fina arena

Que por sol se hace condena.

Muerto, perdida visión en pena

Y en un silencio de calor… la duna suena.

Ondas que serpentean,

Relojes allí en tiempo vertidos.

Las flores y la vida son tesoros perdidos

Y los oasis… en sueños se sortean.

Una humedad y temperatura asfixiante

Que mantiene un sol poderoso y aplastante,

Dejando un dorado desorientado en gemelas dunas.

Cuentas en su noche estrellada, el pasar de las lunas,

De un reloj de arena volcado, que ha vencido tu aguante.

Tu piel se despelleja deshidratada por el astro flamante,

Que prometió a una sirena, un mar tras sus arenas.

Bebes las lágrimas de ese desierto muerto entre las penas,

De confiar en una nada prometida, por un espejismo de amor de su amante.

 

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15 comentarios en “Desierto

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