Urano pone sus ojos sobre nosotros

Pobres inmortales que somos regados.

No comprendemos que el Dios da su regalo

Y que donde hay agua que riega, no existe nada malo.

Los aires se agitan quebrando los paraguas,

Para que seamos mojados por las aguas

Que verticales caen de manera bravía.

Son las dichas no comprendidas de la meteorología,

Días que se alternaran dicen las lenguas

Entre el sol y los grises de la melancolía.

Los armarios se hacen camaleónicos

Para conseguir hacernos herméticos,

A cambios que nos dejan atónitos.

Viendo correr con ejercicios aeróbicos

Y no agradecerlo… son nuestros delitos.

Dios Urano que entregas las lluvias

Que nutres campos mientras diluvias,

Abasteciendo y curando las sequias.

Trae entre el otoño y el invierno las alegrías;

Pues solo tú las nubes… las conmovías.

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5 comentarios en “Dios de las lluvias

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