Aquel martes te conté cada lunar mientras dormías, te conté las veces que sonreías, y mientras que te observaba…me enamoré.

 

Aquel martes te conté el cuento de nuestra vida para que durmieras, te conté que no solo pasan cosas buenas, pero hasta el final del cuento, te amé.

 

 

Aquel martes pasé tanto miedo que cerré los ojos tratando de evitar que se fuera, pues le necesitaba para vivir, era mi oxigeno.

 

Aquel martes me desperté contigo, tanto tiempo soñando tenerte a mi lado y aquella mañana… se hacía realidad.

 

Aquel martes me desperté contigo,  ambos en una habitación de hospital tú como paciente en coma, yo como acompañante. Tus ojos se abrieron.

 

Aquel martes me desperté contigo, porque no hay manera… seremos vecinos pero tendré que amoldarme a tu horario, tu despertador me mata.

 

Todo cambió un martes y el día tenía estrellas y la noche tenía un sol me diste la vuelta a mi mundo.

 

Todo cambió un martes un meteorito se precipitaba hacia la tierra; comprendí que la vida había que disfrutarla cada instante.

 

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2 comentarios en “Aquel martes…

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