Se adentró la noche, silencios de montaña.

Los temores del miedo  que le paralizaban,

Aullidos hambrientos, sombras de guadaña,

Ocultas en el negro que profundo callaban.

El bosque se escondía entre lo oscuro,

Los pasos le perdían entre gigantes

Y los monstruos se ponían sus guantes…

Para acechar en ese pánico ¡qué os aseguro!

Se escuchaba entre imponentes árboles un corazón

Que desdibujaba en angustia la orientación,

Una vez perdido en aquel monte… se fue la razón.

Para escuchar en lo callado otro diapasón.

Eran dos los latidos alumbrados por estrellas

Y por más que miraba no se encontró destinatario.

Las horas más largas de un bosque verde y mullido siendo calvario,

Pues los negros provocan pensares, que por miedos… atropellas.

Un ovillo de frío postró su coral de columna en un tronco,

Haciendo que el reloj con su tic tac se volviera ronco,

Pero a los negros y temores acude nuevamente el día,

Donde se encuentra el camino que en la noche se perdía

Pues de miedos y temores… se agradece cuando llega la alegría.

 

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17 comentarios en “Bosque oscuro

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