El lunes se había convertido en fin de semana pues podría asegurar que era la llamada que estaba esperando.

Dando su hora… se despidió de sus compañeros y bajó el ascensor con ganas de salir a la calle, agarró su móvil y marcó aquel número desconocido.

Como si no contase con que pudiera haber sido Paz… – Sí – ; – perdonen tengo una llamada perdida en mi móvil-

  • Hola Javier, no sé si te pillo en buen momento soy Paz – Haciendo un breve silencio esperando su reacción
  • No te preocupes salgo de trabajar, déjame que piense Paz y unos codos encantadores puede ser-

Fue escuchar su frase y la elevó a una nube con otro robo de sonrisa al pensar su encuentro en el metro.

  • Veo que no podrás perdonarme el codo en tu costado, Jajaja sí esa Paz –
  • Genial era la única llamada que podía esperar – dijo Javier sentado frente a su empresa.
  • Me quedé sin que me pudieras responder y ya que me diste tu tarjeta…- Continuó Paz en la marcha de una conversación en la que quería saber más de aquel apuesto hombre.
  • Hagamos una cosa tienes razón mis prisas no me dejaron responderte, no sé si te puede venir bien ya que es lunes de no ser así lo podemos aplazar para otro día, pero comer a diario solo es bastante aburrido y en el caso de que te apeteciera estaría encantado a que fuéramos a cenar para poder preguntarme lo que desees.-

Ella pensó que era muy atrevido pero ya era mayorcita como para andar con tabúes absurdos, la realidad es que estaría encantada en poder verle de nuevo.

 

  • Bueno es cierto que es lunes pero si no hablamos de quedarnos hasta tarde como tú cenar… tengo que cenar y me parece bien-

En el asombro de Javier tomó su dirección para ir a recogerla a las 21 horas y de ese modo solo quedaba que pasara un tiempo que se le haría eterno hasta poder recoger a Paz.

Su puntualidad se anticipo media hora de la hora prevista, ya que desconocía si en la zona donde Paz vivía, podría aparcar sin problema. Mirando cada cinco minutos el reloj como si con ese gesto pudiera acelerar las manecillas del reloj llegó la hora y vio como se abría la puerta de su portal.

Javier bajó de inmediato del coche, viendo increíblemente bella a Paz casi teniendo que sujetarse la boca, boquiabierto ante ella.

  • Hola (dando dos besos) ¿llevas mucho esperando? –
  • Tranquila, acababa de llegar-

Le sonrió Javier mientras que le abría la puerta de su vehículo.

  • Bueno sorpréndeme ¿dónde vamos? –
  • Si te quiero dar una sorpresa mejor cuando lleguemos me dices si fue así.

Javier tenía difícil tarea ya que desconocía por completo los gustos de Paz, pero sus intenciones eran las mejores.

Y mientras que llegaban ella con total confianza eligió la emisora de radio que amenizase el trayecto.

No podía evitar en los semáforos, mirarla tan tranquila y apacible; con sus ojos caramelo, viendo como el segundo día… una Paz pícara, femenina, de un atractivo evidente que parecía esconder, miles de secretos.

Nos veíamos ya en destino aparqué y volví a bajarme para abrir la puerta de Paz.

  • Gracias – me sonrió asiéndome del brazo.

 

Paz se quedó mirando el nombre de rotulo del restaurante: LAS CUEVAS DEL SECRETO.

Sonrió de manera pícara y dijo:

  • Muy interesante el nombre –
  • Pues pase señorita ya son horas de cenar- Le dije mientras abría la puerta para que pasara.
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