Allí estaba entre aquellas paredes observando al milímetro cada rincón, oliendo los recuerdos que la removían por dentro. Me encontraba mirando cada habitación como si se arrancase un trozo de mi cuerpo.

Mi cabeza, se había mantenido firme desde que conocí la noticia. Mi rostro, se había acoplado una máscara cubierta de sonrisas. Durante todo este tiempo me sentía actriz, protagonista de la vida es bella. El mundo realmente es un maravilloso teatro y yo por mi familia había escenificado unas de mis mejores obras teatrales.

Me vino mientras que descansaba, un barrullo de recuerdos, tantos acontecimientos en aquellos cimientos… mi rostro sonreía mientras pasaban capítulos de mi vida en el pensamiento.

Un inicio lleno de ilusión, muchos años vividos allí, «mi cuerpo suspiraba la pena » donde una separación cambiaria por completo todo, hasta encontrarme de nuevo en este punto.

Me puse a llenar aquella casa de sonrisas durante aquellos años, convirtiendo a mis hijos en personitas grandes. Los diversos cumpleaños, un amplio recorrido de estaciones que iban cambiando el decorado de los armarios, las navidades…

En la quietud de aquel día, metida en el recuerdo, me invadía el eco del silencio. Me encontraba sola pues nada quedaba. La noticia del desahucio nos había precipitado a saber, que en nada de tiempo, cambiaria nuestro destino.

En aquella quietud del agotamiento, me venían las palabras con las que había tratado de dar la noticia:

‒chicos tengo una buena noticia, vamos a realizar un cambio ¡y ya! nos vamos a otra casa.

Me venían las miles de preguntas que me realizaron. « Aquello simplemente no era una buena noticia » Y el cómo enfoqué: vamos a tener una oportunidad de empezar de nuevo, para vernos mejor.

En ese escaso período, fui llenando la casa de cajas, para poco a poco, ir metiendo todo lo que para las fechas de año no hiciese falta.

Como sutilmente, les dije que sería genial poder ver lo que sobraba del armario si se les había quedado pequeño, para que en la nueva casa, tuvieran su habitación ordenada y con las cosas que realmente les gustaba.

Respiraba un cansancio mental que recorría mis huesos hasta clavarse como un cuchillo punzante, pero debía mantenerme firme en todo momento para que todo continuase igual que siempre, a pesar de tenernos que sacrificar más que nunca.

Al caminar comprobé cada uno de los armarios y habitaciones hasta ver, que no quedaba más que un  completo silencio.Me quedé parada en la puerta con unas cuantas bolsas que se irían fuera de aquel lugar.

Sabía que se cerraba una etapa con la conciencia de abrir una ventana. De darnos un nuevo inicio. Con la experiencia de todo aquello y entonces abrí por última vez aquel sitio, para no volver, nunca jamás.

LAS HORAS GRACIAS A UNA BUENA NOTICIA, SE DETUVIERON. PARA VOLVER A CONTAR ESTE CUENTO OTRO DÍA.

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20 comentarios en “El nuevo comienzo

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