Nos entraron las prisas a ambos por terminar y de ese modo salimos de aquel lugar dirigiéndonos al parking donde se encontraba el coche.

 

Una vez nos habíamos subido ambos… Paz desde el asiento delantero se puso de pie y saltó a la parte de atrás.

  • Esto está muy oscuro y me apetece aprovechar un poco esta oscuridad-

 

Esta vez mi cuerpo mandaba sobre mí cabeza, con menos flexibilidad me baje del coche, abriendo la puerta trasera para montarme. Conociendo que otra vez alimentaríamos nuestros cuerpos de caricias, besos y placeres mutuos.

 

Me senté a su lado mientras que nos besábamos como si solo nosotros hubiéramos inventado el beso.

 

Mis manos pasaron delicadas por su vestido salmón recorriendo cada curva, su mano… bajo directa al final de mi cintura, ejerciendo presión sobre mi miembro.

 

Localizando la cremallera acabe entre mordiscos y besos de los frenesís desnudo de cintura para abajo, sentía dentro del calor del momento, mi cabeza lucida para reconocer una limerencia en mi persona.

 

Era mi oxigeno para vivir, como si hasta conocerla… no la hubiera hecho nunca.

 

Dispuesto totalmente para ella, el calor de su boca quiso dedicarse a mi cuerpo a satisfacer mis deseos mientras que mis manos la retiraban el pelo.

 

Comprendí mientras que flotaba en una nube de placer, que sus actos, estaban hipotecando mi vida; sexualmente.

 

Quería un momento sempiterno y haría todo para que fuera así.

 

Mientras… mis manos estaban bajo su falda, introducida en su interior.

Se elevó su vestido sentándose con una rodilla a cada lado de mi cadera.

 

Acometiendo una embestida  que se volvía única en aquel reducido espacio.

 

Se hizo una fuente bajo mi vientre con ella como un puzzle encajada en mi, se amplió su sonrisa relajando la expresión de su cara de perversión. Era mi momento; su cuerpo se arqueaba más velozmente, para que yo pudiera llegar a un orgasmo que me complaciera también.

 

Y sucumbía a sus movimientos sonriéndola, besándola, no eran besos dados eran besos perdidos entre ambos; pero… tenía una vida para generarla los que me pidiera.

 

Los cristales del coche se quedaron empañados por el calor desprendido por nuestros cuerpos, ella abrazándome extendió su brazo hacia la ventana dibujando un corazón, su gesto me hizo abrazarla fuerte y besar su frente.

 

Fuimos retomando la compostura hasta volver con una sonrisa ambos a la parte delantera para decidir que hacíamos el resto de la tarde.

 

  • Bueno pequeño diablillo ¿qué te apetece hacer?-
  • Me apetece estar a tu lado Javier y da igual el donde –
  • Bueno entonces disponiendo del resto de la tarde a no ser que tengas algo que hacer en ella –
  • No es el caso –
  • Genial, tenemos varias opciones ya que estamos fuera mirar si hacer algo, dar un paseo, ir al cine para ver alguna película de cartelera, Ir a mi casa y si quieres echarnos la siesta y pasar el resto de la tarde tranquilos, Ir a la tuya…más todas las opciones que se te puedan ocurrir-

 

Mi deseo era complacerla y necesitaba conocer que haríamos para emprender el rumbo.

 

  • Bueno si quieres paso por mi casa cojo unas cuantas cosillas para poder cambiarme para mañana y hoy lo pasamos en tu piso-
  • Vale me parece bien-
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