Entonces comprendí que no sería tan difícil no tenerla a mi lado a pesar de desearlo con todas mis ganas; porque su descaro e imaginación haría que hasta de esa manera descubriese una Paz diferente, única y me hiciera quererla con cada acto entregado un poco más.

 

La rutina fue paralizando de manera obligada el mostrarnos con gestos nuestro cariño.

 

Pero dos días habían pasado casi sin darnos cuenta nuevamente por la noche como cada día… llame y esta vez, tenía nuevamente ganas de sorprenderme.

 

  • ¿Qué hace lo más bonito del firmamento?
  • Encender el portátil cariño, ¿puedes encenderlo tú también? Ya logré arreglar el problema de internet y puedo verte por videoconferencia
  • -¡Qué alegría! Espera que voy a encenderlo.

 

Le decía a Paz mientras, como loco, encendía mi portátil.

 

Sus juegos traviesos me hacían querer saltar la pantalla, viéndola arrebatadora con una lencería color hueso casi transparente que me hacían querer acariciarla cada lunar, besar sus clavículas, lamer sus caderas, dibujar sus curvas con mis dedos entregados para ella.

 

-Pero bueno, que parece que hubiera pasado un ángel-

– No ha pasado cariño estoy viéndolo ahora mismo-

– Jajaja Javier eres un adulador-

– ¿yo? Pero… ¿te das cuenta de cómo me recibes?-

– claro cariño. Si estoy así por ti-

– Ummmm –

– Tú ponte cómodo-

– ¡A la orden mi sargento!-

 

Desapareció por un instante de aquella pantalla que quería sin dudarlo atravesar, para estar a su lado.

 

Una música empezó a sonar de fondo y mi musa volvió perversamente, con su cuerpo ligeramente tapado moviéndose al son de la música.

 

  • Creo que tu estas queriendo ser muy, muy mala-
  • Yo lo que quiero es tenerte aquí pero… al no poder tocarte yo, tendrás que hacerlo tú por mi-
  • Mmmm jajajaj sigue nena-
  • ¿quieres más?
  • ¡Claro! No me puedo quedar así-

 

Sus manos comenzaron a deslizarse por sus pechos, por su sexo, humedeciendo sus labios mientras que se acercaba y separaba para volverme loco.

 

Mi mano se deslizó a mi miembro mientras que mis ojos, disfrutaban de verla jugando de manera perversa conmigo.

 

Saco uno de sus juguetitos chupándolo con su lengua haciendo un recorrido que bajaba deslizándose por sus curvas hasta llegar a ese sexo húmedo que yo necesitaba probar.

 

Era un castigo el no poderla tener a mi lado para darla unos buenos azotes por estar siendo una niña muy mala.

 

Por otro lado… mi miembro duro quería contenerse para alargar el placer que yo le aplicaba con mi mano.

 

  • ¿Quieres que me meta hasta dentro el juguetito? –

Me decía Paz cruelmente mientras que el capullo de ese falo la frotaba su clítoris endureciendo sus pezones.

 

  • Si cariño no pares, imagínate que soy yo agarrando tu pelo, parando el momento para lamer tu sexo con locura, no pares nena –

 

Decía yo muy agitado necesitando verla llegando al orgasmo.

Un gran pene rosado de látex se introducía totalmente en su sexo bien húmedo, mientras ella, totalmente abierta, acercaba el portátil a su sexo para que pudiera casi introducirme yo también.

 

Mi mano comenzó más rápido a jugar con mi cuerpo mientras que la veía retorcerse de placer

Y acabamos ambos sucumbiendo a los orgasmos tan lejanos y tan cómplices.

 

Nos separamos de ambos ordenadores para limpiar nuestros placeres, y al rato estábamos de nuevo como si nada hubiera ocurrido hablando de la necesidad de ambos de estar juntos.

 

Se alargó nuestra necesidad de contarnos hasta lo incontable por no perder esa imagen que veíamos al otro lado más de una hora, entonces  Paz con amor…

 

  • Cariño, debemos de descansar los dos que mañana nos toca madrugar a ambos-
  • Tiene toda la razón señorita –

La sonreía con cariño.

 

  • Yo también te quiero Javier, ya queda menos de la mitad de la semana-

Me decía sonriendo mientras que ponía sus labios en la cámara.

 

  • Muashhhhhhh, dulces sueños mi amor-
  • Buenas noches princesita-

 

La videollamada terminaba dejando una completa oscuridad.

Me tumbaba en la cama del hotel habiendo apartado el portátil al aparador y suspiraba de amor, no me parecía para nada cursi pensar en que fuera así. Estaba como en una nube pensando en cada acción de Paz, en lo feliz que me hacía. Y de ese modo, caí rendido en la cama.

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