La videollamada terminaba dejando una completa oscuridad.

Me tumbaba en la cama del hotel habiendo apartado el portátil al aparador y suspiraba de amor, no me parecía para nada cursi pensar en que fuera así. Estaba como en una nube pensando en cada acción de Paz, en lo feliz que me hacía. Y de ese modo, caí rendido en la cama.

 

Dos días pasaron de ese momento con nuestras llamadas comentando nuestro día con otras dos videoconferencias; una más light y otra nuevamente subida de tono.

 

Y nuevamente, nuestros cuerpos caían vencidos, de una semana que se estaba haciendo, aún así, eterna.

 

Estábamos a un día de que volviera a coger el avión y Paz, la noche anterior, me dijo que iba a quedar con una amiga y que ya me la presentaría en nuestra conexión como cada noche.

 

El día se hizo eterno a pesar de nuestras llamadas como ráfagas y nuestros mensajes. Siempre iban contando cada peculiaridad del día, y llegando las 18:00, por el horario de Paz, recibí un mensaje.

 

  • Cariño ¿hoy te puedes conectar antes? Por ejemplo a las 20:30. Ya se lo de la diferencia horaria, pero como mañana vienes ya por fin… Mi amiga Sonia me dijo que vendría pronto para que luego no sea muy tarde cuando se vaya.

 

 

Leí su mensaje y ciertamente me había encargado de dejar todos los temas de trabajo para poder estar disponible en mi habitación a esa hora.

 

  • Sí pequeña no te preocupes a esa hora estaré ya en el hotel –

 

Aceleré lo poco que aún podía quedarme para estar puntual a esa hora en el hotel.

 

Con el portátil encendido esperaba como un niño a verla. No sabía si Paz ya estaría en compañía de Sonia.

 

Entonces de manera puntual a las 20:30 su llamada sonó.

 

  • Hola mi amor – Me decía Paz sonriendo.
  • Hola cariño – la respondía yo tratando de verla
  • ¿Ya estás con tu amiga?
  • No, me dijo que por tráfico llegaba 15 minutos más tarde.
  • Bueno genial entonces sepárate del portátil que quiero ver a mi princesa.

 

Paz hizo totalmente caso a mis peticiones, y se puso más alejada para que la pudiera ver.

 

  • Pero bueno… ¡si vas vestida de colegiala!
  • Jajaja sí la despedida debe de ser en condiciones y como hasta mañana no llegas tú…
  • Pero Paz si llega tu amiga no podremos jugar.
  • Al contrario bichito mi amiga llega para que nos veas jugar.

 

Me quedé callado. No me había imaginado compartir a mi pareja con nadie, pero no tendría opción. La verdad es que no sé ni cómo me podía extrañar conociendo a Paz. Era una completa caja de sorpresas.

Y seguimos hablando con normalidad, entregándonos palabras mimosas llenas de cariño, hasta que el telefonillo sonó.

 

  • Espera mi amor, voy a abrir que ya sube Sonia.
  • Claro, yo de aquí no me moveré.

 

Escuché la puerta cerrarse y a ellas, al fondo, hablar. Aunque no podía entender que se decían, de pronto aparecieron las dos en la habitación retiradas del portátil.

 

  • Mira Javier te presento a Sonia, es una amiga que llevaba bastante sin ver-

 

  • Un placer Sonia-

 

  • Igualmente Javier – Me decía ella sonriente.

 

Para mi asombro ella también estaba vestida de colegiala y mi mente trataba de calmarse, porque me temía a la perversa Paz dando rienda suelta a sus juegos.

 

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