Después de una larga somnolencia de espera en el mundo, aquel bunker científico que en su día nos dejó dentro de unas capsulas a cada uno de nosotros, se reactivó de nuevo.

Noté una luz que me cegaba y por más que quería abrir los ojos, esa oscuridad que desconocía cuanto tiempo había permanecido así, me detuvo. Tratando de adaptarse, hasta que por fin las imágenes me situaron en mi último recuerdo.

Mis piernas trataron de incorporarse y un mareo recorrió todo mi cuerpo. Saqué una de mis piernas hasta poder posar mi pie en el suelo. Mis músculos no reaccionaban, me sentía atrofiado totalmente pero por algún motivo, debía salir.

Como un niño que comienza por primera vez a caminar pasé de arrastrarme, a gatear por las paredes blancas que me sostenían, logrando finalmente incorporarme hacia el pomo de una puerta.

Mi cabeza antes de salir se giró, observando lo que se quedaría atrás. Veía otra capsula sin abrir y no tenía curiosidad ninguna en saber quien se contenía.

Por delante un largo pasillo me sacaba de aquel lugar donde contaba numerosas puertas en su recorrido. No llegaba ningún recuerdo que pudiera orientarme y seguí  hasta el final, donde me hacía girar a la derecha encontrando como una sala de mandos repleta de cámaras. Supongo que cada imagen mostraba el contenido de cada habitación que había ido dejando atrás. Todas ellas con el mismo formato que la primera donde yo había despertado.

En todas dos capsulas con un chico y chica por sala tratando de lograr levantar su cuerpo hacia supongo una escapatoria. Todo desconocido y una laguna en mi cabeza que lo único que tenía claro era querer salir de allí sin necesitar compañía alguna.

Me costó dar con la salida pero como pude subí las minúsculas escaleras de un tragaluz encontrando lo que se hallaba al otro lado de ese edificio.

Solo podía observar la misma entrada del tragaluz y un inmenso laberinto verde que se mostraba a un salto de aquel destino que mientras que saltaba sin pensarlo, me dejaba detrás.

Había caído en el interior de aquel laberinto que mis ojos no lograron recorrer. El silencio, mi único acompañante.

Me quedé apoyado ya fuera en sus setos y traté de observarme. Mis manos pasaron por mi rostro suave, joven, sin cabello alguno en mi cuerpo. Con un atuendo militar y una pulsera identificativa de hospital donde solo ponía R19. Unas botas nuevas en mis pies con perfectas lazadas y ningún síntoma que me hiciera sentir nada en ningún sentido, ni frío, hambre, cansancio, sed, calor… simplemente nada. De ese modo volví a recorrer aquel seto lleno de requiebros. Intentando incluso atravesarlo, pero su material lo desconocía y a pesar de mi buena complexión no pude encontrar el ni tan siquiera perforarlo cada vez que buscaba una escapatoria el laberinto se enredaba inmediatamente más. Entonces escuché el primer sonido en aquel lugar. Una estrepitosa sirena daba un toque de queda y me sumí en un profundo sueño.

Volvía a despertarme desconociendo el tiempo que había permanecido así fue entonces cuando mis ojos al abrirse tenían otros ojos mirándome.

̶  Hola, ya era hora.

Me decía una mujer joven vestida con el mismo atuendo que yo mientras que me sonreía.

̶  ¿llevo mucho dormido?

̶  Lo suficiente para haber llegado yo. Me respondía ella dándome el brazo para que me incorporase.

Una vez me puse en pie la observé tratando de recordar, mis ojos se fijaron en la misma pulsera identificativa que tenía yo en mi muñeca: R20. No podía ser de otra manera (o al menos la lógica me hizo pensar así) que la capsula que no logró abrirse de la habitación donde yo logré salir y al parecer R20, también.

̶  Debemos continuar, este laberinto se va modificando y mi sensación es que su recorrido se hace más difícil y estrecho. Como si poco a poco pudiera estar cerrándose.

No pude negar ni preguntar puesto que yo había tenido la misma sensación sobre aquel lugar.

Y guardando unas ciertas distancias me puse a seguirla mientras los dos intentábamos encontrar su final. Entonces después de un gran trecho recorrido la misma sirena estrepitosa sonó y nuestros cuerpos cayeron desplomados.

Volví a despertarme metido en una capsula, como si nada hubiera pasado y todo fuera a repetirse, un maldito laberinto que jugaba conmigo y con el resto una nueva partida.

Noté una luz que me cegaba y por más que quería abrir los ojos, esa oscuridad que desconocía cuanto tiempo había permanecido así, me detuvo. Tratando de adaptarse, hasta que por fin las imágenes me situaron en mi último recuerdo.

Era un laberinto, donde el tiempo jugaba en nuestra contra, donde todo se enredaba y todos al salir de ese laboratorio, corríamos la misma suerte.

 

 

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7 comentarios en “El laberinto

  1. Gran relato. Entre el laberinto y las parejas jóvenes no pude evitar el de Dédalo para el Minotauro.
    El final me ha encantado. yo creo que es un acierto haberlo escrito en primera persona. Sólo señalaría que la frase «En todas dos capsulas con…» —aparte de que «cápsula» lleva tilde 😉 — resulta un poco confusa por el orden y por falta de comas. Bueno, alguna coma más pondría yo por ahí, pero es una opinión muy personal.
    ¡¡Muchas gracias por haberme hecho pasar un «buenmal» rato de lectura!!

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    1. Muchas gracias por leerme y por ayudarme a volver a pasar por el texto. últimamente escribo pero por tratar de llegar a todo, no hago la segunda y tercera lectura pasado un rato para poder limar lo que de esta cabeza salió. BESOS Y REBESOS DE MIÉRCOLES !!!! MUACKISSSSS.

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