Para mi asombro ella también estaba vestida de colegiala y mi mente trataba de calmarse, porque me temía a la perversa Paz dando rienda suelta a sus juegos.

 

  • Mmmm eres muy guapo como me contaba Paz-

 

Me decía Sonia mientras observaba a una morena de pelo largo y ojos marrones, muy exuberante jugando con los botones de su camisa.

 

  • Cariño tu solo ponte muyyyyy cómodo y disfruta-

 

Me dijo paz acercándose a la webcam, mordiéndose de manera traviesa el labio.

 

Sonia comenzó a retirar el pelo de Paz, pasando sutilmente las manos por su camisa hasta llegar a los ojales, para ir quitando los dos primeros botones.

 

Yo debía mantener mi mente fría y sin embargo la sangre, poco a poco, iba bajando a mi miembro.

 

Pusieron en la cómoda el portátil que había frente a la cama y se tumbaron ambas.

 

Sus lenguas comenzaron a recorrer sus labios, hasta que sus besos se ampliaron jugando con las salivas.

 

Escuche el gemido sutil de Paz, que reconocía ya al dedillo.

 

Sonia prosiguió quitando los botones de su camisa hasta dejarla desabotonada asomando un sujetador salmón transparente que hacía ver sus pezones ya excitados.

 

La mano de Paz fue subiendo por los muslos de Sonia, para meterse bajo la minúscula falda de cuadros, sus nalgas apuntaban al portátil subió más la falda mientras que Sonia, inclinada, lamia los pezones de Paz. Y pude ver que su sexo estaba entregado sin ninguna lencería que lo cubriera.

 

Mi miembro pedía salir a gritos. Me desabroché el pantalón bajando todo para quedarme como vine al mundo.

 

Pero no quería posar mis manos en él, puesto que quería poder aguantar y disfrutar de todo ese momento que nunca me hubiera imaginado.

 

Los dedos de Paz tocaban los pliegues del sexo de Sonia totalmente depilado hasta acabar hundidos en sus placeres.

Y los gemidos de Sonia también se presentaron.

 

Sonia quitó el sujetador a Paz mientras que succionaba con dedicación sus pezones totalmente encogidos como una pirámide. Recorría su lengua toda la aureola mientras que Paz, palmeaba el clítoris de Sonia para nuevamente introducir dos dedos en su vagina.

 

Mi mano, desesperada, acabó muy suavemente tocando mi miembro.

 

Sonia acabó desnudando a Paz por completo, Paz acabó desnudando del mismo modo a Sonia.

 

Y tenía dos musas ante mis ojos, como platos, jugando como diablos.

 

La lengua de Sonia fue buscando los jugos de Paz y me relamía de pensar que era yo el que degustaba ambas musas.

 

Los gemidos comenzaron a escucharse más continuamente.

 

Giraron sus cuerpos para que yo, desde el portátil, pudiera ver todo perfectamente. De vez en cuando, Paz con su cara de vicio, me miraba mientras que abría más, si podía, sus piernas elevando de vez en cuando sus caderas hacia la boca de Sonia.

 

Creo que esa situación ya la habían disfrutado en más ocasiones. La lengua de Sonia lamía el clítoris de paz y sus dos dedos, mientras, se introducían en aquella cueva caliente y lubricada.

 

Paz giró el cuerpo de Sonia para colocarla encima de su boca.

 

Se formaba un Yin/Yang  perfecto, como un puzzle que jugueteaba entre flujos y lenguas. Un 69 acoplado a cuatro manos que agarraban dos caderas. Mientras, introducían sus dos preciosas caras en sus cuevas de placer.

 

Mi mano había intentado controlarse, pero mi miembro pedía a gritos el consuelo. Aquella situación me tenía más excitado que nunca.

 

Los gemidos comenzaron a llevar un ritmo muy seguido y Paz agarró con fuerza las sábanas generando las distancias del orgasmo.

 

Retiraba a Sonia con cuidado, besando su boca y haciendo el mismo recorrido que Sonia había comenzado.

 

Lamió sus pechos con dedicación hasta bajar a dedicarse a su sexo y generarle un orgasmo que retorcía las caderas de Sonia mostrando su placer.

 

Pensaba que entonces me tocaba entregarme a mí, mostrando todo mi sexo agitado cuando tuve que contener mis ganas.

 

Pues las dos gatas seguían besándose y frotando sus pezones. Cuatro pechos se rozaban mientras que las manos acariciaban con ímpetu sus nalgas. Paz se tumbaba nuevamente en la cama abriendo su compás, que mostraba mi locura. Y Sonia, atravesaba su cuerpo sobre ella, como una tijera, mientras que ambos sexos se iban frotando. Sentía los jugos y el calor, mientras, mi mano ya no podía contenerse más. Comencé a darle más fuerte a mi miembro.

 

Sus cuerpos se arqueaban frotando, cada vez más rápido, dos clítoris llenos de deseos por mezclar sus flujos.

 

Y la sincronización nos hizo caer casi a los tres en el disfrute, de una piscina de placeres, que bañaban nuestros cuerpos.

 

Las dejé solas un momento para limpiarme.

 

Sus cuerpos se quedaron tumbados en la cama, extasiados. Y vi como sus orgasmos las habían vencido en el cansancio, dejándolas plácidamente dormidas.

 

En mi mente, besé con cariño a Paz, antes de apagar el portátil.

 

Sonreía por pensar en su modo de ser. Ya mañana por fin, me vería en sus brazos, para hacerla pagar  todas sus continuas pero maravillosas travesuras.

 

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