OS DEJO LA SEGUNDA PARTE DEL PRIMER RELATO DE MI HIJA NOELIA 🙂 ESPERO QUE OS GUSTE SU CONTINUACIÓN 🙂

Cristian notó un estremecedor escalofrío recorriendo rápidamente su cuerpo y una dolorosa punzada en su estómago advirtiéndole de que no aguantaría mucho más frente al cadáver de su madre.

Al regresar a su hogar no pudo evitar recordar a su madre con melancolía y el profundo silencio que reinaba ahora allí no mejoraba la situación ni para él ni para su padre.                 Se sentía desamparado, abandonado a su suerte, perdido, débil  y también cierta culpabilidad por haber discutido con su madre esa misma mañana. Ella le decía que dejase de escribir, y Cristian enfadado la respondió irónicamente- Cierto mamá…perdóname por leer, escribir y por admirar la literatura…- Después salió de la casa dando un portazo y dudando entre tirar o no la libreta a la basura.                                                                                     Finalmente dejó caer un largo suspiro y se guardó la libreta en un bolsillo.

Sacó la libreta y la tiró al suelo con lágrimas en los ojos. Después se tumbó en su cama sin ganas de cambiarse y se quedó sollozando entre las sábanas.                                                         La noche escondió, como su más intima amiga, todas sus lágrimas y desdichas. Por suerte el sueño pudo con él y sus tristes pensamientos se fueron desvaneciendo. >>

-Esa noche sus propios cuentos se hicieron realidad y cobraron vida, salvándole de su propia destrucción- Añadió aquella extraña voz mientras relataba detalladamente la historia.

<<Cristian despertó y vio a una chica de su edad observándole con admiración.                          Al principio no llegaba a entender quién era pero al detenerse mirarla detenidamente se sobresaltó y dijo asustado- ¡tú!

La joven no pudo evitar reírse; con una mirada capaz de atravesarle, junto a dulces y alegres cascabeles chocando que se oían salir de su boca, antes de responder- Yo.

-¡Pero tú eres un producto de mi imaginación! ¿Cómo es posible…?

– He venido para ayudarte. Pero primero necesito que te sientes y me escuches…- Explicó la niña empujando a Cristian, que se dejó caer sobre el borde de la cama.

-Debe de ser un sueño… eso es… estoy cansado y me estoy volviendo lico…- Miró a la niña y añadió- Espera fuera… voy a cambiarme…

En verdad esperaba que tras pasar un rato, al salir, la chica desapareciese. Acompañó a la niña fuera y cerró la puerta con la esperanza de volver a la normalidad, pero al salir la vio sentada en el pasillo como un perro abandonado en la puerta de su amo, esperando que se arrepienta. Y en cuento ella le vio salir se puso en pie rápidamente y le dijo- Eres un escritor fantástico…Pero si dejas abandonado mi libro desapareceré en más o menos un día…

Cristian la miraba con una expresión distante, casi culpándola de a muerte de su madre (que era exactamente lo que estaba pensando) y fue a saludar a su padre, el cual, para su sorpresa, no la vio en ningún momento a pesar de estar todo el tiempo insistiendo.

-Soy un producto de tu imaginación… No ha leído tu historia, es decir, para él no existo…- Explicó la niña con una entonación compasiva.

Al llegar a su clase nadie vio a la chica, aunque tampoco parecían ser capaces de ver a Cristian. Pero una amiga de la infancia suya le vio hablando y se acercó a él y preguntó- ¿Quién es?

-¿Puedes verla? –Marta afirmó con la cabeza- La escribí en uno de mis relatos…

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13 comentarios en “Telaraña de letras 2

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