Hoy recojo la prensa en el kiosco con más ganas que nunca, he comenzado mi venganza y aún con las uñas cubiertas de tierra debo saber si alguna noticia habla sobre el inicio de mi obra de arte.

Me dirijo como siempre a la cafetería de la esquina pido un americano y la camarera tiene la manía de tratar de hacer amigos. La observo mientras abro las primeras páginas del periódico, veo como sonríe a los obreros que acaban de llegar, también lo hizo conmigo, al final conseguirá lo que está buscando, solo hay que darme tiempo para situarla en mi planificada obra (pienso mientras que le doy los últimos sorbos a mi café) solo he visto la mitad del periódico noticias vacías, repetidas y me decepciono comprobando que la policía no vale para nada.

Se repite la vida en Thisenfil. He estado observándola desde mi ventana durante un largo periodo de silencio y ahora la humanidad comprenderá sus errores.

Cruzo dos calles para llegar a mi coche arrancándolo para irme al pueblo colindante. Aquí la ferretería no dispone todo lo que necesito y por otro lado no me interesa dejar pistas si algún error (que no pretendo que exista) llega a delatarme. Una vez he realizado todas las compras necesarias entro por la puerta de mi casa.

Nadie me espera más que mi pequeño tesoro encima de la mesa un mechón de pelo, una uña y un recortado trozo de piel con forma de puzzle, toco el mechón  y no puedo evitar el querer mucho más mientras que sonrío.

Saco de la bolsa todo lo que he comprado: unos alicates, dos cajas de guantes de látex, un cúter, una pala, y un rollo de 25 metros de plástico unificándolo con el resto de cosas que ya había dispuesto con anterioridad.

Hace días vi una noticia de un estreno en el centro, una película muy esperada donde su  trama habla de un asesino en serie y no puedo faltar. Me ducho de manera meticulosa y engalano para convertir la tarde noche en otro gran momento. Me miro en el espejo con mi jersey negro de cuello alto y mientras me peino y engomino recuerdo las palabras de mi tía con su detestable voz (un timbre como si estuviera a mi lado) diciéndome que no llegaría a ningún sitio, que nadie estaría conmigo y que no sería más que abono en la sociedad. Se me acelera el pulso al recordarla, tanto, que salgo con más ganas que nunca con mi maletín equipado.

He llegado cuarenta minutos antes para comprar mi entrada y verdaderamente hay mucha gente con ganas de ver aquella película, con la entrada en mi bolsillo y quince minutos antes de empezar, observo bastantes grupos de chicas entre los 16 y 20 años. Sin conocer el decoro, las observo totalmente entregadas a que las repasen los atributos, la virtud de la decencia no la han debido de conocer. Van pidiendo a gritos que alguien las lleve como premio. Son tantas, que no he logrado poder quedarme con una en concreto, así que tendré que decidirlo después.

Disfruto de la película como puedo, ya que me toca uno de esos grupitos en la fila detrás a mi asiento, las escucho reírse de manera infantil sin dar importancia al protagonista, un asesino en serie que a pesar de no conocerle nadie, lo que está claro es que nadie desearía haberle conocido y no puedo evitar sonreírme y chistar el bullicio que sin respeto alguno, están montando en plena sala.

Se encienden las luces tenues con los créditos y mientras salimos todos los de la sala, escucho en el grupo a una de las chicas como se despide de sus compañeras, le permito pasar y veo bajar una adolescente mulata con unas mallas blancas que me enseñan hasta su carné de identidad, un abrigo en su brazo y una camiseta que casi muestra el ombligo (me pregunto si viste así en enero, que tapa rabos llevará en verano) voy bajando a su ritmo, tengo claro que será ella, un puzzle no cobra sentido sin variedad de colores y ella tiene la piel idónea.

Sale por la puerta; yo en mi chaqueta llevo gasas en un bolsillo y en el otro un pequeño bote con cloroformo. La veo atravesar el parque y aquí comienza mi difícil tarea de hacer todo sin levantar sospechas. Logro por detrás atraparla y adormecerla con las gasas. Observo el parque, son casi las doce de la noche, no hay nadie. La dejo sentada en un banco para guardar las apariencias y cojo mi coche que no está a mucha distancia. Ha sido más sencillo de lo que yo esperaba. La sostengo en mi hombro y en el maletero, ato sus piernas, tobillos,  manos, y coloco una mordaza para volver a mi casa. Un pequeño dúplex, abro el garaje y disfruto de ver que ha sido pan comido.

Tengo que volver a impregnar la gasa en cloroformo ya que al abrir el maletero la chica está recuperando la consciencia y como puedo, cojo su cuerpo desvanecido en brazos, subiendo unos 48 kilos hasta la habitación de invitados donde la poso en una camilla.

Enciendo unos focos y varias cámaras que la graban. Unos cinturones son utilizados como cinchas y la he dejado totalmente colocada para mi disfrute, la mordaza ha evitado cualquier grito y creo que el pánico, la ha vuelto a desmayar por completo. Veo por la sangre que la he desgarrado y me siento más hombre que nunca, ahora es cuando los alicates van a proporcionarme el premio que me recuerde ese momento.

Le corto con cuidado un mechón elegido y con el cúter hago la segunda pieza de mi puzzle. Han dado las cuatro de la mañana, no se divisa a nadie y voy a los lagos Petrire que están a unos 40 minutos en coche y acabo la noche plastificándola y envolviéndola. Esta vez he seleccionado otro sitio para enterrar a mi víctima, totalmente diferente al anterior, disfrutando de aquel juego y sus momentos.

Llego muy cansado a mi casa para limpiar absolutamente todo y una vez he aspirado el maletero y limpiado la habitación, le pongo un candado. Me ducho frotándome meticulosamente con un cepillo y se me escapa casi todo el día siguiente.

Hoy me he levantado como nuevo, con ganas de comerme el mundo. Miro encima de la mesa dos mechones diferentes atados con un hilo, dos uñas, y dos trozos de piel que encajan a la perfección.

Me aseo me visto y salgo al kiosco para de manera rutinaria ir a por un café. La misma camarera me sonríe y gasta bromas. Descubro en las noticias la desaparición de la primera y me quedo pendiente de leer el artículo ya que entran unos señores y la camarera sigue con ganas de coquetear con ellos. Observo su pelo, el color de su piel y pienso que podría ser perfectamente la siguiente.

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8 comentarios en “Thisenfil y la planeada venganza.

    1. Hola mi querida María del Mar así es mi niña es una actividad del taller de escritura teníamos que hacer un relato de MALOS O MALAS y creo que peor que eso imposible, besos mi niña llenos de cariño te deseo a ti y tu hermosa familia un fin de semana adorable como tú, 🙂

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