Por amar en el rechazo

llevo clavada una daga

que me ha roto en mil pedazos

y mi saliva se traga

por retornar nuestros lazos.

Por amar mi corazón siente, mariposea en el estómago y palpita

bombeando ilusiones, con cicatrices y alguna tirita;

que al amor que se siente solitario le recita

y al tacto de las caricias… enamorado se precipita.

El puñal se inserta derramando sueños,

besos que no se dieron, esclavos que están sin dueños.

Haciendo que desangrados nos sintamos débiles, pequeños,

torpes humanos que tropiezan en la piedra del amor… risueños.

Por amar en el rechazo

llevo clavada una daga,

pues retiraste ese plazo

que me ha dejado, nula, inmóvil y apagada.

 

Un día, la vela será prendida

para que alumbre la vida de alegría.

La daga, será eliminada para ser querida,

y pintaré con sonrisas… la melancolía.

 

 

 

 

 

 

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5 comentarios en “La daga

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