Hola a todos!!!! Soy Noe 😉 Me he colado para dejar la continuación de esta historia.  Os iré dejando como imagen de portada una idea de cómo son los personajes de la historia XD Este sería Amon!!! Espero que os guste! POR CIERTO AHORA SOMOS PILI Y MILI JAJAJA OS DESEAMOS UN ESTUPENDO FIN DE SEMANA 🙂

Se produjo un largo silencio y yo lo tomé por una idiotez, pero cuando me disponía a descender por los escalones se escuchó una fuerte explosión y el cielo adoptó una mezcla de colores tan cruel que hasta a mí me dio asco. Supongo que no supe controlarme e hice lo único que no tenía que hacer. Me puse a correr en su dirección.

Los tres chicos se interpusieron en mi camino pero yo les repelé usando la fuerza bruta y apartándoles con una brutalidad impropia de mí. Me había decepcionado tanto… Tenía tantas ganas de soltarla un puñetazo…

Pero me detuve en el último segundo. Me quedé parado contemplándola, observando su osadía. A pesar de que el resto habían sufrido alguna que otra lesión leve por los golpes que les había propinado, ella no me dirigió ni la mirada. Miraba el oscuro cielo y no hacía otra cosa que pensar en un absoluto silencio.

Estaba rojo de la rabia que contenía en mi interior y golpeé con fuerza uno de los muros cuando regresé a las escaleras, dejando a mi paso un agujero en un par de ladrillos.

Desalojaron el colegio y cuando la volví a ver, me dedicó una sonrisa que me provocó un escalofrío, que recorrió hasta el último pelo de mi piel. Los tres chicos me siguieron y en una de las calles me rodearon. El del pelo rojo se acercó lo suficiente a mí como para que distinguiese en sus ojos un tono tan rojo como la sangre que corría por mis venas. El que se encontraba a su izquierda tenía el cabello muy corto por los laterales y por detrás, pero un largo flequillo dorado que casi ocultaba la mitad de su rostro e igual que el primer chico sus ojos eran del color de la sangre. Y por último el tercero de ellos, coincidiendo en el color de sus ojos con el de sus dos acompañantes, de cabello negro y largo añadió:

-No te entrometas en los asuntos de nuestro club.

¿Quiénes eran esos tres muchachos que hacían compañía a la chica que ya no era capaz de reconocer?

Sus ojos parecían envolverse en llamas y yo creía ser capaz de notar el calor que desprendía ese fuego, abrasando mi piel. Cuando me di cuenta comprobé que aquel dolor no era un producto de mi imaginación. Mi piel se fue oscureciendo lentamente, dando paso a pequeñas ampollas. No lograba moverme, paralizado por el miedo y, aunque quise gritar, mi voz parecía disolverse en mi garganta. A penas era capaz de producir leves susurros incomprensibles.

-Amon, detente. Insistió el chico del cabello dorado. Amon, el nombre de aquel muchacho pelirrojo que sonreía mientras me consumían unas llamas que era incapaz de ver…

El dolor lentamente fue desapareciendo, se me fue nublando la vista y tras unos minutos eternos de histeria… Nada… No sentía nada, incapaz de ver. Lo último que escuché fue la voz de Amon.

-No te preocupes… Nos dijo que nos divirtiésemos un rato…

Sé que murmuró algo más pero fui incapaz de entenderlo. Empezó a entrarme sueño y cuando me quise dar cuenta perdí la noción del tiempo, terminando por perder la conciencia… Me sentí caer al interior de un precipicio y unos fríos brazos me abrazaron, arropándome en mi último suspiro.

Cálida… eso es lo único que puedo decir. Que justo antes de quedar en el olvido la noté cálida, a pesar de ser fría como el hielo; que calmó mis quemaduras sin quererlo e incluso, sabiendo que ahí quedaría mi historia, ella disipó el miedo y me tranquilizó haciéndome compañía y esperando para tomar mi mano y llevarme con ella.

Solamente me arrepentí de una cosa: No haber vuelto a ver a Elisabeth. Sé que ella tuvo algo que ver con esto y sin embargo no se encontraba aquí. No tenía valor, para mí se convirtió en la persona cobarde que mandó a sus matones a matarme. Pero igualmente la amaba, porque sabía que en alguna parte de ella seguía estando la chica que conocí y a la misma que dejé sola durante los dos meses que pasaron…

En parte me consumió la culpa, si me hubiese quedado a su lado quizá esto no habría llegado a ocurrir. Tendría que haber estado aquí, con ella, pero fui incapaz. No podía seguir viendo a mi madre en el estado en el que se encontraba entonces. Podría habérselo explicado y en cambio huí… Fui tan cobarde como ella…

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8 comentarios en “Los ojos del demonio 2

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