La niña llora con sus ojitos hoy grises pues otros días no se sienten nublados, llora desconsolada y su iris azul se perdió entre ríos que forma en su lamento. Llora precipitando calles y personas que no saben reaccionar ante el desconsuelo. El aire trata de susurrar en sus mejillas mientras que tumba árboles hasta lograr alcanzarla. Como si lloviese… la pena se vuelve melancólica, los inmensos charcos de la calle comienzan a dibujar nuevas ciudades, los lagos se nutren de sus lloros y las sequías se sienten nuevamente nutridas. Tiembla la niña entre escalofríos que dejan copos de nieve por su paso, pintando los paisajes de color blanco.

Las personas que no entienden no soportan su rabieta, se envuelven en capas para evitar esas lágrimas tan necesarias que Diana proporciona necesariamente. Otros si ven el encanto de su tristeza y arramplan los trineos o saltan en los charcos con sus botas de agua. Otro día Diana… no llorará, pero hasta que se calme y se desahogue recuerda que solo tú puedes sacar tú propio sol, ese que te acompaña cada día.

 

Anuncios

16 comentarios en “La niña llora

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s