Hola a todos!!!! Espero que estéis teniendo un fantástico día!!!! De nuevo me cuelo por aquí para dejar la continuación de la historia!!!!! Un abrazo enorme a todos!!! º3º BESAZOS Y FELIZ FIN DE SEMANA AMORES :-*

-Entonces si nunca me hubiese encontrado con Elisabeth y los suyos, nunca habría sabido lo que era, ¿no?

-Es una forma de decirlo. Solo los ángeles caídos pueden evitar que te crezcan las alas una vez muerto. Solo los shinigamis pueden evitar que nos volvamos inmortales.

Yukiko parecía tener muchos conocimientos sobre lo que era pero en realidad tampoco le habían enseñado nada sobre el mundo al que resultó que yo pertenecía.

Sasaki cogió unas tijeras, una aguja y algo de hilo, y fue cortando y cosiendo lentamente, mientras yo la observaba. Una vez terminó estiró la chaqueta del uniforme frente a mí. Habían dos agujeros y de ellos bajaban dos largas cremalleras doradas que abrió con mucho cuidado.

Una vez me la puse y me miré en el espejo me di cuenta de lo maravillosa que era Sasaki. Todo se la daba bien, y había hecho un fantástico mecanismo para que las alas saliesen de la chaqueta y no me sintiese incómodo.

-Cambiaré las chaquetas y mandaré que las hagan un poco más largas. Las sustituiremos gratuitamente, así no tendremos quejas…- Explicó Sasaki.

Yo salí poco menos de una hora después. A pesar de que mi nuevo hogar solía sentirse un lugar frío, en cuanto Sasaki regresaba se llenaba de alegría. La gente iba de un lado a otro y no hacían mas que entrar y salir. Solía estar bastante ocupada pero siempre lograba hacer un hueco en su agenda para que tomásemos té o se acercaba para ver mis progresos con los profesores particulares. También tocábamos música juntos o me corregía en danza y pintura.

Al salir tenía algo de miedo por las posibles reacciones, pero traté de mantener la compostura como pude y recorrí el invernadero. Por suerte con Sasaki aquí, los del club de adornos florales no rondarían el invernadero,  por lo que traté de aprovechar  para intentar alzar el vuelo. No me costó demasiado despegar del suelo pero mantenerme en el aire era un tema distinto y di aletazos aleatoriamente. Poco a poco fui cogiéndole el ritmo. Aunque los aterrizajes, por mucho que lo intenté, no me salían ni parecidos a como deseaba.

5 comentarios en “Los ojos del demonio 14

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