Esta es la segunda parte sobre el inicio de la guerra entre ángeles y shinigamis!!!! Un abrazo a todos!!!! º3º 

(Zehro)

Allí era donde se mandaban las almas recogidas por los shinigamis y desde allí se reciclaban permitiéndoles reencarnar o en algunos casos uniendo un alma a su antiguo cuerpo para dar paso a un demonio de rango inferior. Estos se utilizaron en los ejércitos. Eran más fuertes y rápidos pero su sed de sangre resultaba casi cegadora, convirtiéndolas en bestias. Pero algunos demonios puros de sangre podían dirigirles debido a la obediencia de estas criaturas, incluso en contra de su voluntad. Así el número de demonios creció considerablemente arrasando con humanos y los ángeles se vieron obligados a destrozar los cadáveres para que no fuesen útiles.

La especie humana, que se vio en peligro de extinción, se resguardó tras los ángeles y los adoraron como dioses o como los salvadores que los dioses habían enviado para ellos. Los shinigamis fueron encerrados en el infierno pero seguían manteniendo contacto con los demonios.

Esa guerra se alargó hasta ahora.

Esta era la historia que ponía en todos los libros y la historia que mi propio abuelo me contó. Pero nadie contaba que igual que los ángeles, los shinigamis también podíamos perder la inmortalidad si rompían nuestra arma. Nosotros existimos para recoger las almas y reciclarlas, por lo que si perdiésemos nuestras armas y con ellas nuestra función, poco a poco nuestras alas desaparecerían y del mismo modo nuestra inmortalidad y nos convertiríamos en vulgares humanos. Esto lo había experimentado yo misma. Mi abuelo, durante la guerra por el dominio del cielo, después de que los ángeles enviasen a muchos shinigamis al infierno, combatió contra un fénix y este logró arrebatarle su espada y la fundió con su fuego. Los fénix, una vez mueren, vuelven a nacer de sus cenizas pero el metal fundido de esa espada cayó sobre las cenizas de la hermana del fénix y esta acabó desapareciendo. De ese modo cada vez que un fénix era asesinado se cubría sus cenizas con metal fundido y se enviaba al infierno donde se separaba nuevamente y se le cortaban las alas al nuevo ángel. A lo largo de la historia solo aparecieron tres fénix.

Los shinigamis, a diferencia de los demonios nunca tuvimos la necesitad  de beber sangre humana, en cambio nuestra energía era limitada por lo que durante la guerra contra los ángeles, cuando aún se permitía convertir los cadáveres en demonios, los shinigamis empezaron a beber sangre humana, de ese modo reponían sus fuerzas más rápidamente y sus heridas tardaban menos en cerrarse.

A mi padre le encerraron en el infierno y ahora él dirige la seguridad del parque donde torturan a los ángeles a los que se les han cortado las alas.

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6 comentarios en “Los ojos del demonio 23

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